La diferencia entre villanos y antagonistas

A menudo, las palabras “villano” y “antagonista” se utilizan indistintamente, voy a hablar de esto en un momento. Sin embargo, no significan lo mismo, y aquí es donde algunos escritores tropiezan.

Aunque en primera apariencia se trata de lo mismo, no lo es. Son dos términos completamente diferentes y su aplicación literaria (o creativa) difiere entre una y otra. Por alguna razón, las personas tienden a confundir ambos conceptos, así que trataremos de resumir qué son .

Primero, comencemos con las definiciones en Wikipedia sobre los dos términos:

Los antagonistas se caracterizan por una simple oposición. Un antagonista no es necesariamente malvado, simplemente tiene acciones opuestas, pensamientos, motivos, etc., para ir en contra (en una historia) del protagonista. El término no dice nada sobre la personalidad real del personaje. Es simplemente un papel de la trama. Un antagonista por ende, puede ser una oposición a determinados personajes, pero no serlo con otros.

Ahora, villano, eso es un poco más intenso. Un villano tiene “acciones o motivos malvados” y es “responsable de problemas, daño o daños especifícos”. Un villano es malo en sí mismo. Él puede o no puede realmente oponerse al personaje principal. Sus acciones son parte también de su carácter y no sólo como complemento para provocar una demora en la trama. En otras palabras, el villano tiene acciones maléficas que pueden ser hacia cualquier personaje, no necesariamente, sólo y en exclusiva, contra el personaje principal.

¿Puede el villano también ser antagonista? Claro que sí. Adicional a las acciones malévolas del personaje, puede hacerlo por sí mismo, o inducir a otros a que las metas o propósitos del (los) protagonista(s) tengan una oposición al llevar su cometido. Es decir, no sólo hará acciones maléficas sino que intervendrá en que aquella meta no sea lograda por el protagonista.

Un ejemplo de esto es Sauron de El Señor de los Anillos. Él es un ser maléfico. Quiere destruir todo lo bueno que existe en la tierra media y más allá, gobernar con la oscuridad el mundo conocido. Sin embargo, al ser un personaje capaz de tener un cuerpo o también ser otra materia (el ojo rojo de Sauron, en Mordor),  se hace valer de algunos para alcanzar sus propósitos; pervirtiendo a otros para que hagan su cometido. Crea junto con Saruman a los orcos, y reunió a las bestias voladoras (Nazgul) y a los reyes caídos (convertidos en espectros), para lograrlo. Toda la trama de la historia, es que quiere encontrar al anillo único y poseerlo. Su destrucción debe ser evitada a cualquier costo.

En algunas ocasiones los dos términos se separan. En otras palabras, puede existir un malvado que no se opone a alguien en particular, sino que el mismo es (casi) el protagonista de la historia. Un caso de esto es Patrick Bateman  de American Psycho, de Breton Easton Ellis.  Patrick no es sino un villano hacia otros y hacia sí mismo. Sus acechanzas y matanzas no son porque quiera “detener un destino casi escrito”, hace la maldad, porque le gusta. Le agrada el poder, la manipulación y el dominio que ejerce contra sus víctimas.

Hay otros villanos que tampoco se oponen al protagonista, sino que sus acciones hacen la trama importante de la historia. Este es el caso de Dr. Henry Jekyll, (de la novela de Robert Louis Stevenson: El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde), quien a través de sus propios experimentos hace una pócima capaz de sacar lo peor de una persona, creando en sí mismo (de manera inconsciente) al personaje de Edward Hyde. Así que en definitiva, se puede considerar que un villano, no es necesariamente un opositor o antagonista.

Esto nos lleva a pensar entonces, que no todos los antagonistas son villanos. Son individuos que por alguna razón de pensamiento o carácter, son una piedra de tropiezo en la vida de los protagonistas. Un caso literario es la del Inspector Javert, de Los Miserable de Victor Hugo.  Javert no era un hombre malvado, sino una persona que por sus creencias le era incapaz de perdonar una falta contra la ley, haciendo casería al protagonista Jean Valjean por unos diecisiete años.

¿Puede un villano ser también un antagonista? Sí, claro que puede. Lo vimos en el caso de Sauron.  Pero son casos menos frecuentes.

Debemos considerar las diferencias entre el villano y el antagonista.

El villano siempre será un personaje o carácter dentro de la historia. Su participación puede ser abundante, ser hasta el personaje principal o tener momentos de aparición y desaparición en la historia. Las acciones que realiza son causadas por la propia maldad interna, sus pensamientos oscuros o sus perturbaciones, es decir todo es a través de lo que es su carácter o personalidad. Sus acciones contra un personaje principal, se generaran ya sea planificadas o por oportunidad. No mide las consecuencias de sus acciones y en general es una persona que no tiene temor a las represalias de las mismas. Su ego es enorme y se siente incapaz de detenerse ante sus planes de hacer el mal a otros.

El antagonista puede ser una persona o entidad dentro de la historia. Cuando hablamos de un personaje físico, sus acciones se determinan por sus emociones. Es decir, que la oposición que manifieste contra los protagonistas, se relaciona en cómo aquellos le hacen sentir. En el caso de Javert, él se sentía “burlado” por Valjean. Otros, manifestarán oposición por envidia, celos, desamor y venganza. Otros por su afán de sobresalir, de obtener renombre o lograr objetivos X ante otros.

El antagonista no siempre es una persona física. Se puede considerar que cualquier situación que se oponga a la realización del propósito de los protagonistas, se convierte en antagónico. Por ejemplo el caso de una guerra. Ambos bandos se consideran los “buenos” y los otros “los enemigos”. Es la guerra en sí misma, quien determinará quién de los dos bandos obtiene derrotas o victorias, según determine el autor de la historia. En otros casos, puede ser una enfermedad, la situación económica, el desplazamiento o ser refugiado. La falta de confianza, perdón o una adicción pueden ser los antagónicos de un personaje. En muchas distropias el antagónico recae en una entidad gubernamental o una idea social.

Se debe considerar que papel le daremos a cada uno de nuestros personajes. Volverlos reales y creíbles dependerá de la habilidad de desarrollarlos, de tal manera que sus acciones no sean irrisibles o impensables, para una determinada persona. Por ejemplo, la vecina que es una chismosa y corre rumores contra la virtud de la recién casada; no puede después de la nada, convertirse en una secuestradora y torturadora de jóvenes vírgenes. Debemos cuidar de no caer en clichés de personajes, y nunca recurrir al deux ex machina para justificar lo injustificable.

 

Como bono les dejo un listado de los mejores villanos y antagonistas en la literatura (sacados de varios blogs encontrados en Internet) Todos los libros están con el link a Wikipedia para que puedan conocerlos.

VILLANOS:

Martin Vanger – El hombre que no amaba a las mujeres (Stieg Larsson)

Conde Drácula – El Conde Drácula (Bram Stoker)

Javier Fumero – La sombra del viento (Carlos Ruiz Zafón)

Annie Wilkers – Misery (Stephen King)

Jean-Baptiste Grenouille – El perfume (Patrick Süskind)

ANTAGONISTAS:

Inspector Javert — Los Miserables (Victor Hugo)

Profesor James Moriarty – Sherlock Holmes/ El problema final (Sir Arthur Conan Doyle)

Heathcliff – Cumbres borroscosas (Emily Brontë)

La ballena – Moby Dick (Herman Melville)

Mrs. Danvers – Rebecca (Daphne Du Maurier)

También puedes leer nuestros estudios en serie sobre los villanos:

La motivación de tu villano ¿La conoces?

Cómo crear villanos creíbles, parte I

Cómo crear villanos creíbles, parte II

¿Has tenido situaciones confusas cuando un villano no era un antagonista o viceversa? ¿Quién es tu villano/antagonista favorito y por qué? Déjanos tus comentarios en la cajita, nos encantará leerlos y saber de tus experiencias. Será hasta pronto ¡Nos leemos!

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