Mostrar Vrs Contar: Más allá del consejo

 

Siempre ha sido una terapia para mí escribir. Últimamente he estado escribiendo diferentes entradas sobre temas que vienen a mi cabeza por una u otra razón. Para mí la escritura siempre está ahí, aunque no escriba nada para el taller o mis proyectos personales, siempre estoy pensando acerca de escribir.

Estuve leyendo algunas anotaciones que hice hace mucho en una de mis muchas agendas, esas que se han ido acumulando con el paso de los años. Encontré el consejo que todos quienes escribimos hemos recibido: «No cuentes, muéstralo.» Es un gran consejo ¿no?

Lo hemos escuchado una y otra vez, también lo hemos dado a otros. Sin embargo, siempre pensé que aunque es un gran consejo, es imposible cumplirlo cabal todo el tiempo. La razón es que no podemos mostrarlo todo, ni contarlo todo en el campo de la escritura. Hay ocasiones en que el consejo, simplemente No Aplica.

Hay personas que lo defienden a capa y espada; pero estoy muy segura que ni siquiera ellos lo aplican, solo que no lo reconocen. Creo que hay un poco de culpa nuestra a la hora de dar el consejo del siglo: «No cuentes, muéstralo.» Porque la gran mayoría no hemos sabido explicarlo con suficiente claridad, cuando es conveniente usarlo o cuando no. Como con toda regla, debe de existir flexibilidad, esa capacidad de poder doblarla a nuestra conveniencia. Volver a leerlo en esa vieja agenda, con un ejemplo al lado, y una notita encapsulada: “¿Cuándo sí o no?”;  me hizo comprender que vale la pena ahondar en el asunto.

Por lo que decidí, leer varios blogs que han tocado el tema y “evaluar” cómo lo han hecho, y si ha faltado algo que valga la pena mencionar. Algunos estaban más perdidos que un pingüino en el Sahara y otros tuvieron la decencia de decir, parafraseando: “Un consejo que todos dan, pero nadie explica.” Pero todos tuvieron la buena intención de dar ejemplos de lo que ellos consideraban correcto. Enfatizamos, que contar y mostrar no es narrativa descriptiva, ya que esto es otro tema.

Muchos no poseemos licenciaturas en letras o literatura, somos aprendices de este oficio porque lo amamos, y ese amor nos lleva a ser autodidactas. Por ende, ni ellos, ni yo, tenemos la verdad absoluta, solo buenas intenciones. Esta no es la guía infalible, sino una recopilación de lo que he estudiado sobre el tema y mi propia visión de cómo yo aplico ese extendido consejo universal.

Mostrar Versus Contar

Se ha explicado que es más activo el mostrar, que un escritor lo hace cuando tiene más experiencia, que los novatos al no tenerla se van a lo seguro. Se nos ha repetido a la saciedad, “si puedes mostrarlo, hazlo”.  Analicemos esto. ¿Es factible? ¿Aplica para todo? ¿Cuándo sí, o no?

Factible no es. No es algo que sea fácil de hacer, porque cuando escribimos, estamos condicionados al tiempo que hemos dedicado a la escritura y a aprender sus reglas y normativas. Nuestro tiempo dedicado a la escritura creativa, puede ser de veinte años, pero no escribimos constante y peor aun de manera diaria. O por el contrario, somos fértiles a la hora de escribir, pero no nos preocupamos mucho de aprender a cómo hacerlo correctamente.  Así que poder hacerlo y hacerlo de manera fácil, no encaja en el patrón.

Tampoco aplica para todo. Hay trabajos literarios que no soportan el formato de mostrarlo. Los micro relatos, los relatos, cuentos, las fábulas, etc.,  no aceptan un formato que sea extenso en cuanto al número de palabras. Esos espacios, deben condensar la información, ir directo al grano.

Por otro lado, en los trabajos extensos, como una novela (única o en serie), sí se nos da el espacio para hacerlo. Pero entraríamos a la pregunta…

¿Cuándo sí o no? Es aquí donde muchos han fallado a la hora de decidir, cuándo y dónde. Porque sí existe un dónde. Hay frases que no pueden mostrarse, deben y exigen ser contadas. Lo importante, es tratar de encontrar el nicho para cada uno. Sea que contemos o que mostremos; cada uno tiene su lugar.

Imaginemos este escenario:

La mujer contemplaba su rostro en el espejo, mientras deslizaba el cepillo de cerdas suaves por su cabellera, comenzando desde la coronilla, e inclinaba su cabeza a un lado, mientras iba bajando hasta llegar a la punta de sus cabellos. (mostrar)

Susana se peinó sentada delante de su tocador. (contar)

¿Realmente necesitamos describir todo? Definitivo que no.  Recordemos que contar es decirle al lector lo que está pasando. Un hecho de todos conocido. No tenemos ni siquiera que abundar en el contar, ir directo al grano. Todos sabemos que se peina la cabellera (o la calva, para aquellos de escasos pelos), nadie peina otra cosa que no sea su cabeza. Si existiera esa manera diferente, lo diríamos: “peinó el hombro del saco para retirar los pelos que le dejó su gato”.

Muchos han expresado, que contar es “soso”. Quizá no exista mucha lírica en ello, pero es necesario contar aquello que no necesita ser mostrado. Como expresé en una entrada anterior, hay personas que abusan de las descripciones, y he llegado a leer a varios que describen las cosas sencillas, como por ejemplo, cómo abrir una puerta: “tomó con su mano derecha el picaporte, girándolo en la dirección de las manecillas del reloj…” Y no es broma. Solo recuerda, que mostrar siempre incluirá una descripción, una enorme cantidad de palabras. Un libro que solo muestre se volvería demasiado largo y cansado de leer.

*Contaremos lo que ocurre, los acontecimientos cotidianos, lo obvio y las emociones o acciones que pueden escribirse de manera simple, porque no tienen profundidad o relevancia en la historia o los personajes.

**Mostraremos los sentimientos, los acontecimientos extraordinarios, aquello relevante como una emoción inesperada o sorpresiva.

Ejemplifiquemos:

Susana bajó corriendo las escaleras*, a la insistencia del teléfono que no paraba de timbrar.* Contestó molesta*. Echó la cabeza hacía atrás, abriendo su boca que no pronunció palabras, una sacudida rápida de su cabeza que negaba a lo que escuchaba.** Un oficial de policía le llamaba para decirle que su hijo sufrió un fatal accidente.* Dejó de escucharlo, solo pudo gritar con agonía*, mientras sus rodillas perdieron las fuerzas. Soltó el auricular de su trémula mano.**

Defiere a este inadecuado uso del contar/mostrar

Susana bajó a trompicones los escalones de la escalera**, el teléfono había replicado con insistencia, algo que ella ignoró los primeros timbrazos, pero ese ruido la estaba interrumpiendo en sus quehaceres**. Levantó el auricular, con una voz cortada y seca contestó: Aló.** No podía creer lo que escuchaba*, un oficial de policía se presentó  como Rodríguez y le dijo que algo terrible había ocurrido en la carretera 23 Sur, donde dos vehículos habían sido arrastrados por un carro cisterna que perdió los frenos. Por la placa y la identificación pudieron obtener ese número, por lo que le notificaba que su hijo Adán había muerto inmediatamente en la escena.  Las palabras comenzaron a desvanecerse en la voz de ese oficial, todo comenzó a confundirse en su mente, y sintió un terrible dolor en su pecho que solo pudo salir a través de un grito desgarrador y compungido.** Cayó.*

Como podemos observar, hay una enorme diferencia entre uno y otro. Hay momentos en que debemos condensar la información y en otros podemos explayarnos con fines “narrativos”.  Este texto sería muy distinto si solo aplicáramos el mostrar** en todo el relato o si usáramos la condensación del contar* en ese mismo escenario. El primero nos volvería una lectura cansada, y se sentiría la mano del autor, pretendiendo generar un sentimentalismo a través de las palabras, el segundo sería tan plano que no crearía ninguna emoción.

Debemos recordar, que el lector recibe la información que nosotros le transmitimos. Hay momentos en que hay que crear una imagen visual, o expresar las emociones que no son perceptibles físicamente. Cuando nos concentramos en mostrarlo todo, la información puede volverse confusa y la idea primordial perderse en ese mar de palabras. Si lees solo las frase del mostrar  en ambos ejemplos como uno solo, descubrirás que hay una abundancia de frases innecesarias, que el autor busca conducir al lector a entrar en un terreno melodramático. No hay peor cosa que el lector se sienta condicionado en su lectura. Por el contrario, si lees solo el contar, descubrirías que la información es tan parca que no produce ninguna emoción o empatía en su lectura. En ambos casos, se trata de una mala aplicación de las herramientas de escritura.

Se nos ha dicho, como ejemplo, que no usemos el contar para describir a alguien. “Juan era tacaño“, sino mostrar a ese personaje en un acto de tacañería. Esta es una cualidad no física, por lo que podemos explayarnos en mostrarlo a través de una escena. Por otro lado, se nos ha pedido que no digamos: “Juan es bajo“, sino que lo mostremos. Pero ambos casos, deben realizarse con un fin: es informativo o revelador. La información es directa, la revelación ocurre a través de cierto tiempo y condiciones. Si nuestro personaje es recurrente en la trama, podemos revelarlo no solo física, sino su personalidad. Contrario a los personajes de relleno o esporádicos. Cuando describimos a un personaje, sí podemos hacer uso de un lenguaje más descriptivo, siempre que ese recurso sea con fines narrativos.

Juan tenía la mala costumbre de nunca cargar su billetera; con la promesa que pagaría lo prestado, algo que nunca hacía. (tacaño)

La cabeza de Juan no alcanzaba los hombros de los varones de la oficina, pero no permitió que lo vieran como la mascota del grupo. (bajo y de fuerte personalidad)

Juan pidió unos fósforos al vendedor de la tienda, quien rascó su calva al ver que aquél había guardado la cajetilla en su bolsillo. (tendedero pelón, Juan…)

Juan endulzó su café. Mientras relataba la pelea que tuvo con el jefe, hizo añicos el pequeño sobre./ en lugar de/ Juan seguía  molesto con el jefe.

Recuerda:  no siempre debas mostrar, ya que esto podría perjudicar o poner lento el ritmo de la trama o la escena. Mostrar suele necesitar de muchas más palabras que contar. Aprende a dosificar la información, y analizar cuándo es importante crear en el lector la imagen mental de la importancia de un hecho, y cuándo puedes limitarte a transmitirle la información plana y sin decorado que necesita conocer. La ventaja de hacerlo bien, es que el narrador desaparece frente al lector que recibe el mensaje claro y fuerte. Hacer esto bien es indiscutible.

Existe una serie de expresiones que el lector reconoce como contar. Siempre se sugiere modificar esos verbos con el fin de enfatizar la personalidad, ahondar en una situación y hacerlo con fines narrativos haciendo uso del mostrar.  Aquí algunos ejemplos:

  • Verse, lucir, ser o estar (como…): Susana estaba enojada/ Susana arrojó el florero por la ventana.
  • Decidir, proponer, etc: Juan decidió renunciar/ Juan redactó una larga carta de renuncia, mientras disfrutaba de la idea de lanzarla a la cara del jefe.
  • Sentir, percibir, etc: Susana se sentía muy triste por la muerte de Adán/ La perdida de Adán recluyó a Susana al deseo de no hacer nada, el encierro voluntario comenzó a preocupar a todos.
  • Oír, escuchar, ver, oler, etc: Juan quiso fumar al oler el humo del cigarrillo/ El olor a nicotina despertó el deseo de fumar en Juan.
  • Saber, conocer, etc: Juan sabía que Susana estaba deprimida/Juan era consciente de la ausencia de Adán y el desgaste emocional de Susana ante esa perdida.
  • Reflexionar, meditar, etc:  Susana reflexionó sobre sus sentimientos/ Después de un tiempo, fue evidente para Susana del daño que su tristeza le había ocasionado.
  • Darse cuenta, observar, etc: Juan se dio cuenta del error de su renuncia/ Las consecuencias de su renuncia, hicieron mella en Juan.
  • Parecer, etc: La mañana parecía triste/ Esa mañana el cielo se cubrió de cirros grises.
  • Creer, etc: Susana no creía en el Cielo/ Para Susana, no existía ni recompensa, ni castigo después de la muerte.
  • Preguntarse, inquirir, consultar, etc: Juan se preguntó si Susana lo perdonaría./ El perdón de Susana, era para Juan una moneda girando en el aire.

Recordemos, que no es un verbo en si mismo que puede o no usarse, sino el uso que le damos. Contar siempre será una forma pasiva de decir las cosas. El mostrar siempre debe contener la acción del verbo usado. Debemos describir cómo se sienten nuestros personajes al respecto de sus acciones y las consecuencias de ellas. Es importante emplear un vocabulario evocador para describir su estado mental. El lenguaje pasivo no debería emplearse para describir las emociones que el personaje ha sentido o siente. Debemos enfatizar siempre aquello que ahonda en el sentimiento interno del personaje. Las acciones pasivas pueden usarse, con cautela, para describir lo que el personaje hace.

Ante la duda, recordemos que el borrador aguanta todo. El borrador nunca será la obra maestra jamás escrita. Llegar a ese nivel requiere un compromiso serio a la hora de corregir y editar nuestros trabajos. No temamos equivocarnos durante el proceso de escritura. Pensar con obsesión si lo estamos haciendo bien solo cortará el proceso creativo.  Cada escena debe representar algo: Ya sea una acción ejecutada para la trama, o el desarrollo de un personaje. Durante el proceso de corrección, puedes tomarte el tiempo de leer bajo una lupa más autocrítica, ver si esa frase está transmitiendo lo que deseabas hacer. Puedes cambiarlo a mostrar o recortarlo a contar, siempre que sea significativo para la narrativa y la historia tenga la comprensión y fluidez ante el lector. Si has hecho uso de las descripciones con muchos adjetivos, revisa si mostrando una acción es mejor para comprender la personalidad de ese personaje. Recuerda que mostrar siempre es acción, un acercamiento directo a las propias emociones y juicios del lector, haciendo que tenga empatía por lo que se describe. En cuanto al contar, debemos usarlo cuando deseamos informar directamente algo, ir al grano es una forma directa al lector con un pensamiento nuestro más conciso.

Cuando escribo, ya sea un proyecto personal o un relato para el taller, nunca pienso en qué usar, si contar o mostrar. Es necesario que nos conozcamos como escritores; pero sobre todo que estemos conectados con nuestras emociones. Seamos sinceros a la hora de plasmarlas en un escrito. La visualización de una escena, no es solo describir lo que se ve, hay que ahondar en aquello invisible ante nuestros ojos. Tengo por costumbre, escribir en mi mente todo el tiempo. Algunas veces, me descubro a mi misma, escribiendo una escena en una película, no como lo haría un guionista que hace más del lenguaje visual para trasmitir. Hago uso de las palabras, y en muchas ocasiones, descubro que es un poco difícil describir con palabras algo, simplemente es mejor ir por lo más corto y conciso.

Espero que mi experiencia y mi interpretación al Contar y Mostrar, te sea suficiente claro para que tu evalúes la forma en cómo tu analizas y usas este recurso de escritura. Recuerda que todo es aprendido, y mejorar es una obligación.

Cuéntanos si utilizas el método y cómo lo aplicas a tus escritos. Será gratificante y educativo saber sobre otras experiencias. Disfruta del proceso de escritura. ¡Nos leemos!

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