¿Prosa de colores? Azul y Beige. Conócelas

Unos días atrás publiqué sobre la “prosa púrpura/violeta/morada/lavanda” en la entrada en donde desmadejamos qué es y el riesgo de usarla. Si no has leído la entrada, dale click sobre esta entrada.

Hoy, analizaremos los otros dos “colores” que son muy usados entre los literatos de habla inglesa para expresar algunas formas de narrativa: La Prosa Azul y la Prosa Beige.

Cortesia de GDLimited

Para los que no me conocen, siempre que escribo una entrada es debido a algo que me ha acontecido. Desde hace una semana he estado estudiando algunas reseñas sobre libros que por lo general no leería. En una de ella, quién opinaba mencionó: “Este autor no sabe cuando extenderse y cuando callar”. Medité al respecto.

Los angloparlantes usan esos término «purple/blue/beige prose» para describir  las diferentes prosas que los representa.

Ya hemos explicado sobre la prosa púrpura. Deseo enfatizar que no es lo mismo que la narrativa florida, que sí es válida según genero y estilo.

Antes de comenzar, deseo indicar que es muy poca o nula la información que se encuentra sobre estas prosas en español. La terminología es básicamente anglosajona y aún entre muchos nóveles escritores desconocen los términos. Sin embargo los que conocen de literatura saben reconocer cuándo estas prosas son utilizadas en un texto, y cada vez se da a conocer más el concepto.

LA PROSA AZUL:

Sus orígenes son inciertos, no se a cabalidad porqué se le asignó ese color (contrario a la prosa púrpura), pero se cree que proviene de un refrán que reza: «To curse a blue streak” (Maldecir la raya azul).  La expresión tiene referencia desde 1830. En español no nos indica nada; sin embargo en inglés, Blue  según el diccionario Merriam-Webster significa también profano/indecente; y Streak, se entiende como “flujo constante de palabras/algo que se mueve muy rápido”, por lo que su traducción liberal debería ser: Maldecir sin freno. Sí, nada que lo relacione al color ¿no?

Entonces, podemos decir que la prosa azul, es el lenguaje que contiene maldiciones, obscenidades y blasfemias. Otros incluyen el mal lenguaje, el tono subido, el juramento profano (en inglés ejemplos como “God sake”, “Jesus/Jeez”, “God dammit”, etc), las groserías o palabrotas, lenguaje vulgar, etc.

Muchos autores hacen uso de este lenguaje por su audiencia, en la mayoría de libros para adolescentes encontramos la prosa azul, ya que a éstos parece encantarles, lo usan en su día a día. Agentes literarios, sin embargo opinan que para la ficción, y especialmente el diálogo, aunque deben ser creíbles, esto irónicamente no siempre ocurre como en la vida real.  Porque muchas veces, ese diálogo adolescente “realista” es tan vulgar que distrae. Y ese es el verdadero problema con el lenguaje extremo de cualquier tipo: roba el foco . 

El lenguaje azul es algo con lo que debes tener cuidado.  Este usualmente se usa en el diálogo. Debes comprender que no se trata de “censurar” las malas palabras o expresiones obscenas de un escrito; sino que estas resalten tanto que distraigan al lector de lo que el autor desea mostrar.

(Por razones de respeto, no incluyo palabras soeces, y quedan en simbología)

Imaginemos este escenario: Tienes a un detective de homicidios mal hablado, este se presenta a la escena del crimen.

—¿Qué diablos ocurrió aquí? ¿Qué le hicieron a este hijo de su %&&/ madre que lo parió? ¡¡¡Tiene el cerebro hecho &%$%#$!!! —se asquea y escupe a un lado— Este &%#$#  maldito tiene al menos unos $$#% cinco días de muerto. Ya levanten toda esta cochina %%$# de aquí… ¡o están esperando que yo hace su &%$# trabajo!

Otro escenario: Un personaje ha perdido su trabajo, no tiene un céntimo en la billetera, entra a su apartamento para enterarse que le han cortado la energía eléctrica y su refrigerador o nevera esta vacía.

—¡No, desgraciados, mal paridos me han cortado la luz! —abré la puerta de la nevera solo encuentra una botella de agua y un queso rancio— Encima el queso está apestoso. ¡Agh, asqueroso olor a pedo! Ahora esto huele a un enorme trasero grasoso. Todo por culpa de los malditos del banco —Azota la puerta para cerrarla— ¡Por Dios! me han dejado en la quiebra. ¡Malditos capitalistas! Voy a ir a ese banco y les romperé el asqueroso cráneo hasta sacarles su minúsculo cerebro de su desgraciada cabeza… —sujetó la propia—. Sí… eso haré. Voy a volar a esos bastardos, mal nacidos con una condenada bomba…

En ambos casos, el lector solo puede percibir la jerga soez del personaje, sin ver el entorno o el trasfondo. Sí, deseas que tus personajes sean creíbles, pero no busques la empatía del lector únicamente por que crees que su personalidad profana es atrayente. El punto en cuestión es que ese lenguaje no debe robar el foco de la atención del personaje, de la escena y del entorno.

Recuerda que la prosa azul, es usada en su mayoría por el diálogo de el o los personajes. Nunca utilices lenguaje soez en un narrador omnisciente, el lector detectará de inmediato al autor, ya que este narrador no permite ningún tipo de emotividad. En la narrativa con narrador testigo o primera persona se podría tener un poco de más libertad; sin embargo, se espera que las expresiones subidas de tono sean usadas exclusivamente en el diálogo.

El equilibrio siempre será agradecido. Una fuerte expresión puede tener mucho más peso para el personaje o el entorno, que un rosario de expresiones soeces, maldiciones y rabietas por parte de ese personaje.

—¡Mier…!

Fue lo último que dijo al darse cuenta que cortó el cable equivocado.

 

LA PROSA BEIGE:

No hay un origen de esta terminología, no una que yo haya encontrado. Los que la describen, la entienden que se convierte en “beige” por ser un color neutro. Es plano, sin que resalte demasiado y puede pasar desapercibido al ojo acostumbrado a “más color”.

Cuando hablamos de esta prosa, para comprenderla mejor y en forma resumida, diríamos que es la fotografía en negativo de la prosa púrpura. La prosa beige es una escritura que utiliza descripciones breves, palabras simples y estructura de oraciones planas. Es un estilo de escritura muy directo que no permite símiles, metáforas o imágenes. Una forma lacónica de describir todo, lo que se traduciría a no narrar nada.

Su estilo es minimalista, a menudo con oraciones fragmentadas o cortas. Su uso excesivo puede conducir a una narrativa incompleta e inconexa. Su simpleza puede resultar sosa y aburrida al lector.

Contraria a la prosa púrpura, que puede permitir al lector devolver la vista para leer el contexto, aceptando o rechazando los conceptos ofrecidos por el autor; esto no ocurre con la prosa beige, donde el lector pasa de paso sin objetar nada, para luego sentir que lo ofrecido no logró un efecto en él.

Muchos utilizan la prosa beige por el enorme auge de “economizar palabras”, volviendo cada vez sus textos más rígidos y condensados. No siempre un autor puede tener el talento necesario para usar pocas palabras e impactar al lector con ello. Un libro completo escrito en oraciones inconexas será discordante para el lector.  El solo uso de oraciones cortas durante escenas que requieren ritmo, como escenas de acción, no evocaran las emociones que el lector necesita para sentirse enganchado.

«¿Prosa beige? Ingenioso cuando es efectivo. De lo contrario, será aburrido. Usar con cuidado»

La prosa beige no es mala por sí misma. Es quizá la más benévola de este trío de prosas que hay que manejar con cuidado.  Inclusive podría ser una forma efectiva de expresar un punto de vista. Su correcto uso puede ser ingenioso, siempre que sepa manejarse y no abusar de ella porque sino el texto será aburrido.

Entre sus ventajas, la podemos clasificar de directa, ya que se compone de descripciones breves y oraciones cortas. Es importante tener en cuenta que la brevedad no hace necesariamente una prosa beige. Se designará prosa beige cuando es plana y carece de descripciones.

Cuando se abusa de la prosa beige, aunque es clara y efectiva, es importante tener en cuenta que a veces puede inhibir el flujo de texto. Su propia naturaleza breve no permite ninguna cláusula, retorica o metáfora. Usar estas herramientas en una oración pueden mejorar la legibilidad del texto, manteniendo el flujo y el interés. Al igual que con la prosa púrpura, es importante recordar que la moderación es la clave.

Un buen momento para usar la prosa beige  es cuando describes una secuencia de acción de ritmo acelerado, como una escena de lucha o un accidente, una frase simbólica, etc. Mucho palabrería  puede confundir al lector, cuando lo que importa son los personajes y la trama. Sin embargo, cuando se escribe una novela de fantasía, está requerirá una gran construcción de mundos. Cuando describa un nuevo mundo, lo menos aconsejable es hacerlo beige. La introducción de nuevos personajes importantes en la trama, debe tomarse el tiempo para desarrollarlos, darlos a conocer al lector. Un personaje introducido sin mucho respaldo asustará al lector en cuanto al desconocimiento del mismo. Recuerda existe diferencia entre la narrativa florida y la prosa púrpura, e igual es en la narrativa breve y la prosa beige.

Veamos algunos ejemplos:

Prosa beige*

Los hobbits vivían en la Comarca. Visten de amarillo o verde principalmente y no usan zapatos. Por eso no habían muchos zapateros. Gustaban de reír, comer y beber. Comían hasta seis veces al día. Era gente agradable.

(El Señor de los anillos, La Comunidad del anillo. J. R. R. Tolkien)

Si has leído el libro, te darás cuenta que se han omitido unas veinte líneas al párrafo de Tolkien. A este caballero se le ha bautizado como el padre de la fantasía moderna; porque era capaz de crear mundos desde cero, haciendo descripciones extensas y floridas, muy visuales, creíbles e impresionantes para el lector. Su trabajo fue tal, que es por ello que ahora la mayoría que escribe fantasía incluye todos los mismos personajes que Tolkien, imitando a puntilla sus libros; para bien o para mal de dichos escritores.

En este ejemplo, no podemos ver el mundo de The Lord of the Rings (TLOR) creado por Tolkien, no vemos ni comprendemos la vida y carácter del pueblo Hobbit, porque la prosa beige carece de emoción. Un buen escritor debe transmitir emociones de manera adecuada, y sabe cuándo puede extenderse y cuándo no hacerlo.

Narrativa descriptiva extensa (pero usaba correctamente):

Gandalf era de menor estatura que los otros dos, pero la larga melena
blanca, la abundante barba gris y los anchos hombros, le daban un aspecto de
rey sabio, salido de antiguas leyendas. La cara trabajada por los años, bajo
las espesas cejas nevadas, los ojos oscuros eran como carbones encastrados
que de súbito podían encenderse y arder.

(TLOR- La comunidad del Anillo – R.J.J. Tolkien)-

En este ejemplo, podemos comprender que desde la perspectiva de Frodo, quien observa a Gandalf, puede notarse aspectos no percibidos anteriormente por él, como la templanza y sabiduría entre otros superiores, pero sobre todo el carácter fuerte y reacio del mago que conocía como amigo.

 

Narrativa breve (usada correctamente):

A una milla quizá de Parth Galen, en un pequeño claro no lejos del lago,
encontró a Boromir. Estaba sentado de espaldas contra un árbol grande y parecía
descansar. Pero Aragorn vio que estaba atravesado por muchas flechas
empenachadas de negro; sostenía aún la espada en la mano, pero se le había
roto cerca de la empuñadura. En el suelo y alrededor yacían muchos orcos.

(TLOR- Las dos torres – R.J.J. Tolkien)

Volvamos esta ultima escena en prosa beige:

En un claro no lejos del lago, encontró a Boromir. Sentado contra un árbol que parecía descansar. Aragorn lo vio atravesado por flechas; la espada en la mano. En el suelo yacían muchos orcos.

La escena se vuelve tan plana, que la idea de que descansa, que está atravesado por flechas y hay orcos, no asimilas la información entregada.  La escena de la batalla de Boromir contra los orcos en el libro no está descrita como la vimos en la película, al presentarla sin ese “preview” el autor nos mete de una vez en que Boromir ha peleado contra orcos, ha vencido, pero también le vencieron. Tolkien pudo describir la escena de la lucha, pero prefirió obviarla, para que el lector fuera sorprendido con este evento sorpresivo.  El diálogo posterior a ese fragmento, es quizá más emotivo que la propia muerte de Boromir, ya que él declara que ha fracasado. Solo a través de su diálogo es que sabemos que los hobbits fueron capturados, y Aragorn comprende que ofreció su vida para rescatarles.

A veces, querrás usar la prosa beige para algo tan crudo como la agonía y la muerte. Las emociones humanas muy crudas y las experiencias desagradables no siempre necesitan descripciones. Ser preciso y directo puede significar más que una interminable narración.

La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo.

“Eva Luna” de Isabel Allende

¿Y tú conocías estos conceptos? ¿Qué opinas? Déjanos tus respuestas e impresiones en la sección de comentarios. Haznos saber que estuviste aquí.

¡Nos leemos!


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