Prosa púrpura ¿Pecado mortal para la narrativa?

Vuelvo de nuevo. En esta semana he estado con mi proyecto de escritura en un completo “fuera de servicio”; pero me resisto a no hacer nada para avanzar en él de alguna manera. Así que cuando la escritora se ha puesto en huelga (lo llamaré pereza, realmente); me muevo al nivel de “editora”. Así que uso buenas horas para darle lectura (siguiendo el lector electrónico) para encontrar esos errores de tipeo, esas cacofonías y esas fallas que se filtran durante el arranque de la inspiración. (Ningún trabajo es definitivo sin miles de revisiones, por eso le llamamos “borrador”).

Estaba leyendo y escuchando una escena en mi capítulo catorce, y antes de cortar a raja tabla esos errores, los voy marcando con el resaltador que mi programa de escritura me permite: El celeste para las frases raras, el amarillo para las cacofonías/verbos, el rosa para la repetición de palabras, el violeta para la dudosa narrativa y el verde cuando creo que algo puede eliminarse o modificarse (reciclaje).

Siendo una escena de poco más de nueve mil palabras, me encontré con un arco iris completo. Pero me llamó mucho la atención que marqué muchas palabras y frases en violeta. Debido a que el término “dudosa narrativa” es ambigua, comencé a pensar ¿qué realmente hace dudosa una frase? ¿Su construcción? ¿Suena muy cliché? ¿La prosa es muy florida? ¿Hay balance entre los adjetivos y los adverbios, son necesarios?

Me confieso nula para evaluar mi propio trabajo; pero siendo que mi lector Beta se dio a la fuga, no tuve más remedio que tratar de ser drástica y leer con el ceño fruncido mi propio trabajo. Pero siendo humana como soy, a veces olvido algunas normativas que he aprendido y debí recurrir a las anotaciones que he hecho durante mi proceso de escritura, para encontrar esas respuestas. Una vez que creí identificar mis deslices, me aboqué a mamá Google por consejo (y retro-alimentarme con nuevas opiniones). Y me di cuenta, que esas frases violetas que había marcado, muchas podía ser verdes (modificar, eliminar), pero otras estaban en la categoría de “Prosa púrpura” (busco más información en páginas en inglés, lo que ellos denominan como “purple prose”). Siendo honesta no existían muchas, porque la temática no da para ello; pero era como ese pelo en la sopa que realmente me molestaba porque aunque yo amo la escritura densa, no puedo caer en aquello que hace deficiente una escritura.  Repito, solo escribo para mí, esos trabajos “personales” son mi escuela, mi reto, mi distracción y mi pasión; pero por ahora quedan guardados en la memoria de mi computadora nada más. Pero pese a esto si no aprendo a escribir como se debe arrastraré errores toda la vida.

 

¿PERO, QUÉ ES PROSA PÚRPURA?

Según la crítica literaria , la prosa púrpura se denomina a aquella prosa extravagante, adornada o florida, que logra romper el flujo y llama la atención excesiva sobre sí mismo. La prosa púrpura se caracteriza por el uso excesivo de adjetivos, adverbios y metáforas/alegorías para describir párrafos o la obra entera. Considera que puede ser tan evocadora que sobrepasa los requisitos del contexto, debido a que hace uso de efectos retóricos como el sentimiento exagerado, o el patetismo, como un intento de manipular y/o evocar una respuesta o sentimiento en el lector.  Cuando se limita a ciertos pasajes, se los puede denominar parches morados o pasajes morados, sobresaliendo éstos del resto del trabajo.

Cabe mencionar que este término solo aplica a la narrativa, ya que para la poesía no existe esta restricción, ya que se espera que sea en si misma extravagante.

 

ALGO DE HISTORIA

Aunque parece un video de receta de remedio natural (con ocho minutos de bla-bla y treinta segundos de receta), es interesante saber los orígenes de este término. Debo confesar que no sabía del mismo, sino hace unos dos años, cuando supe del término “Blue prose”  (ya hablaré de esto otro día, o del “Beige prose”). Así que uno me llevó al otro.

Haciendo una revisión del trabajo de Horacio (el poeta romano), en su obra Ars poética, siendo que estaba en latín, escribió la palabra “purpereos” (que significa suntuoso). En la obra él hacía una análisis de su trabajo de escritura y comparó este estilo con los parches morados que los romanos usaban en sus vestidos. El morado era un signo de riqueza (y pretensión por serlo). Mencionamos que en aquella época muchos no podía pagar un vestido completo en púrpura, ya que eran caros; así que aquellos que pretendían aparentar ser ricos, usaban ese estilo de improvisación. Por lo que la frase se tomó para describir este estilo en la literatura. Se considera que este estilo se usa más abundantemente en las novelas románticas, aunque no es aplica solo a este género.

La prosa púrpura es criticada por saturar el significado en el texto de un autor al usar descripciones melodramáticas y fantasiosas, haciendo que la lectura se vuelva confusa, inconclusa, o por otro lado, que esté tan llena de emociones que se vuelve conflictiva para que el lector la procese correctamente en su propia opinión y emociones. Debido a que cada vez tenemos una narrativa más ligera, el exceso se vuelve pesado en su lectura para muchos, haciendo cada vez menos atractivo la prosa libre en la narrativa, en contra parte como antes.

Debido a que no existe una regla precisa o una definición absoluta de lo que constituye la prosa púrpura, decidir si un texto, pasaje o trabajo completo ha sido víctima de la prosa púrpura es una decisión algo subjetiva.

 

¿VOLVEMOS AL PUNTO CERO?

No, porque existen autores que han sido víctimas de la prosa púrpura y es a través de esos ejemplos es que podemos tomar un punto de partida, si nosotros mismos, hemos caído en los morados tentáculos del monstruo que sin saberlo nos sumergirá, a su escondido agujero, en la profundidad oscura de las aguas heladas del océano de los sentimientos que son evocados en palabras étereas y eternas para hacer brillar aquello que es solo arenisca. (Esta frase la marcaría en violeta).

“Tenían el desayuno la fruta desconocida para el hombre, entonces nos tiramos fácilmente en la hierba suave como aves que gilgoreaban sus villancicos desde las arboledas sagradas.” (David Eddings)

*En este ejemplo, puedo entender que estos personajes, han comido de un fruto que les produce un efecto placebo.

“Su piel, blanca a pesar del leve rubor del viaje de caza de ayer, brillaba literalmente, como miles de pequeños diamantes incrustados en la superficie. Estaba completamente inmóvil en la hierba, con la camisa abierta sobre el pecho esculpido e incandescentes y los brazos centelleantes desnudos. Sus brillantes y pálidos párpados de color lavanda estaban cerrados, aunque, por supuesto no dormía. Una estatua perfecta, tallada en una piedra desconocida, lisa como el mármol, resplandeciente como el cristal” (Stephenie Meyer).

*Sin palabras x.x

“Pero la quinceava parte del cielo está abajo, y es hora de cerrar los cinco puertos del conocimiento. No estamos dispuestos a extender nuestros pensamientos en despertar a los fantasmas del sueño, que a menudo continúan con las precogniciones; haciendo cable de telarañas y tierras silvestres del guapo Groves. Además que Hipócrates ha hablado tan poco y los maestros Unicríticos han dejado interpretaciones tan frígidas de las plantas de sus pies que hay poco estímulo para soñar con el Paraíso en sí mismo. Tampoco el más dulce deleite de los jardines brindará mucha comodidad en el sueño; en donde la torpeza de ese sentido le da mano con olores deliciosos, y aunque esté en la cama de Cleopatra, difícilmente puede deleitarse con el fantasma de una rosa”. (Sir Thomas Brown)

*Según entiendo, se refiere a una persona que no puede dormir, aunque ya ha llegado la hora para hacerlo: todos sus sentidos están alertas, pero pueden ser confinados, excepto el único que no puede detenerse que es el olfato, aunque los aromas que percibe por su desvelo no le producen placer. Pero estoy segura que otra persona entenderá otra cosa, o nada. Y es por ello que este estilo no funciona para narrar.

Los dos primeros ejemplos corresponden a autores contemporáneos, el último a uno de la edad media. A principios del siglo XX las personas seguían leyendo a clásicos y aquellos autores que se destacaron en la era victoriana, que influenció la literatura. Los libros de romances, sirvieron para que la narración florida no perdiera auge. Porque las personas de alguna manera seguían hablando así. Más ahora, en este siglo XXI, los editores se han vuelto exigentes, desean libros fáciles de leer y sin mucha decoración. Estamos invadidos por lo minimista que pareciera que aplica a todo.

 

¿QUÉ TAN MALA ES LA PROSA PÚRPURA?

Debido a que en casa no teníamos una gran biblioteca, los que habían se guardaban en un pequeño librero de cuatro estantes. La mayoría eran religiosos, y la literatura de ficción estaba limitada a los clásicos. Los primeros que leí completo fue Platero y yo y El Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Habían copias de Shakespeare, Lord Byron y autores nacionales.  Por eso yo misma deseaba aprender a escribir “como ellos”; y me acostumbré a la lectura pesada, florida, con narrativa extensa.

Pero así como discutía con una persona que Hot cake no es lo mismo que Waffle o Crepés (pese a que sus ingredientes son los mismos), tampoco lo es la prosa densa a la prosa púrpura.  Mis estudios sobre este tema se han basado en artículos en inglés, y este idioma tiene muchas limitaciones en comparación con la riqueza de nuestro español.  Pero ellos parecen adverbiofóbicos y adjetivofóbicos; pero su pelea con estos puntos es las limitaciones que tiene su idioma. Ahora, muchos creen que todo lo que se dice es cierto en cuanto a formas correctas literarias; pero nuestro idioma tiene mucha variedad y no deberíamos aplicar las mismas reglas cuando se tratan de idiomas diferentes.

El japones es un idioma que posee “tonalidad” en sus vocales, por decirlo de alguna manera. Si no me equivoco hay cinco formas de pronunciar la I. Así que en cuanto a este tema, ellos son expertos en la prosa púrpura. (Creo que todos los orientales, sus novelas son las más trágicas y melodramáticas jamás producidas).

Pero siguiendo el consejo que todos los excesos son malos, debemos evitar caer en la prosa púrpura, cuando podemos narrar de una forma más clara y eficaz.  Me llamó mucho la atención un artículo en una revista acusado de ser prosa púrpura, el critico acusaba a la autora que tenía poco más de quinientas palabras, pero que contó casi ochenta expresiones de prosa púrpura en el artículo. Al final expresaba que no estaba seguro de que tipo de álbum musical era aquello basado en ese artículo. Reseñaba:

“este álbum evoca sentimientos abiertos”, “la combinación de la guitarra y los tambores son coloridos y rebosantes”, “la combinación de ritmos hacen emanar un aura de discreto amarillo”. Me pierdo y solo son tres.

Para ser un artículo es demasiado.

Recapitulando: A muchas personas nos gusta la lectura densa, el lenguaje florido y las descripciones bien realizadas. Pero sustituir esto por un lenguaje que hace lenta una escena, qué comenzamos a leer pero a medio camino no entendemos de qué nos hablan, o es son tan innecesarios y cansinos, debemos meditar si deseamos eso en nuestros escritos.  No está mal una buena descripción, una metáfora o alegoría que se aplica correctamente, hasta los adverbios y los adjetivos son necesarios en nuestro idioma sin abusar de ellos. Si leemos de nuevo los ejemplos notaran algunas cosas:

  • Se salen del concepto original, creando distracción a la idea primaria.
  • Son utilizados para enmarcar un detalle que puede incluso obviarse y no cambia la historia.
  • El uso del lenguaje rebuscado que parece escritor amateur.
  • Se usa para enfatizar emociones, dramatizando o sobre actuando las mismas.

¿Nunca se puede usar una prosa florida? Por supuesto que sí. Autores como Dickens o Faulkner lo usaron y siguen siendo admirados en nuestros días. Pero debes recordar que el término prosa púrpura se usa como un total de la obra, o aquellas frases que se encuentran diseminadas a través de ella. Lo que debes reconocer es qué es y cuando aplica, una vez que conoces esa diferencia, no las usarás, sino que tus escritos podrán tener frases selectas, poéticas o floridas cuando es verdaderamente necesario.

Si es sobrecargado, manipula o confunde al lector, y es innecesario porque puede decirlo de otra forma, puede convertirse en una prosa púrpura. Simplemente evítalo.

¡Ante la duda… recuerda el pan y la mantequilla de Poe!

“… Sobre todo, estudie la insunuación. Deje pistas sobre todo —no asevere nada. Si se siente inclinada para decir “pan y mantequilla”, no lo diga directamente por ningún motivo. Puede decir cualquier y toda cosa que se acerque a “pan y mantequilla.” Puede dar pistas de pastel de trigo, puede ir incluso tan lejos como insinuar ¡potaje de avena! pero si el pan y la mantequilla son su verdadero significado, tenga cuidado, mi querida Miss Psyche, de por ningún motivo decir “¡pan y mantequilla!”
~ Edgar Allan Poe, burlándose de la prosa púrpura en su historia “Cómo escribir un Artículo para Blackwood

 

«Por lo que entrando a la muerte y nacimiento del día, el deseo de saciar al león que se ha despertado entre mis entrañas, me moveré sigilosamente, tan silente como el hálito nocturno que me cubre, para no crear afrenta en aquellos que yacen arropados por los delicados brazos de Morfeo. Llegaré a la recamara que guarda el calor del hogar, que guarda las virtudes de la tierra, hasta alcanzar el sostén de vida, que salio de las fauces ardientes, completando la metamorfosis del polvo dorado, que el molino recogió como si de maná se tratara; más por su simpleza, no dejará de ser acompañado del elixir de las cabras montañesas, que sus hijos comparten con los mortales, azotadas y batidas, formando la espesura solo digna de los dioses inmoratales». (K. Marce -“La Prosa que cubría un campo de lavandas”, 2018)

 

¿Te atreves a hacer prosa púrpura con el pan y mantequilla? Déjalo en los comentarios y compártelo para todos.

¡Nos leemos!

***

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7 respuestas a “Prosa púrpura ¿Pecado mortal para la narrativa?

  1. ¡Caramba! Desconocía este término. En este caso yo suelo pecar por todo lo contrario, tiendo a ser demasiado directo y no andarme por las ramas. En narrativa creo que es difícil precisar si algo sobra o no. El sentido común nos lleva a pensar que en los tiempos de hoy un lenguaje demasiado florido y unas descripciones demasiado minuciosas no parecen recomendables para el lector de hoy, acostumbrado a lecturas más directas.
    Pero eso no quiere decir que mañana una novela escrita con prosa púrpura se venda como rosquillas y las editoriales se replanteen esa recomendación.
    Como siempre, todo depende de cómo funciona en el conjunto de la novela. Un abrazo!!

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    1. Creo que hay que analizar todo y retener lo bueno. Yo gusto de las ricas descripciones, siempre que sean coherentes y ayuden a crear el mundo/ambiente. Esto es como el uso/abuso de la sal. Una pizca aquí y allá. Pero, mucho sobre el plato entero lo hará indigerible, y su carencia hará rechazar el plato más fino.
      En lo que respecta a mí, sigo el consejo del whisky: Todo con medida, nada con exceso.
      Gracias por comentar.

      Le gusta a 1 persona

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