Pirámide Invertida – Herramienta para escritores

Como siempre, ocupo mi tiempo en aquello que tenga que ver con el arte de escribir o la literatura. Busco nuevos libros, herramientas, leo blogs, veo videos y navego por la red sobre un tema particular. Y esta semana me he dedicado a leer sobre lo que conoce como “La pirámide invertida”, que es una estructura de escritura para que el escritor no pierda el horizonte y sirve para capturar la atención del lector.

Esta estructura fue establecida en especial para los medios de comunicación (la prensa), ya que ellos mantienen espacios reducidos para ofrecer una noticia; por lo tanto, condensar es de suma importancia. Sin embargo, algunos autores de ficción, utilizan este método como guía. Tengo la creencia que hay que “escudriñar todo y retener lo bueno”, decidí ahondar en el tema y ver qué tan funcional es para un escritor de ficción.

¿Qué es la pirámide invertida?

En pocas palabras es: La estructura  que trata de mantener la atención del receptor de la información, dosificando los puntos de interés, comenzando por aquello de mayor importancia;  utilizando las preguntas denominadas 5 w y 1 h: qué (what), quién (who), cuándo (when), dónde (where), por qué (why) y cómo (how). Según el método es ofrecer de primera entrada el shock informático, para después desvelar los detalles de ese suceso en una escala descendente.

Esto es muy comprensible para una nota periodística… pero, ¿funciona para la ficción?

Esto me hizo recordar a un hombre que se considera un gran escritor que inició su carrera como periodista: Gabriel García Márquez.  Otro es Larsson, el autor sueco de “Los hombres que no amaban a las mujeres” (O la saga Millenium, como se conoce en cine, con la famosa “La chica con el dragón tatuado“). También otros de tallas como: Graham Greene, Ernest Hemingway, George Orwell, Joseph Roth, Vargas Llosa, por mencionar a unos pocos, fueron periodistas.

Y nosotros que amamos escribir, aunque no se nos considere “escritores profesionales”, (por no ser publicados y no vivir de ello), nos aventuramos a ser blogeros.  Que al fin y al cabo, se hace labor periodística o al menos se intenta. Parece un círculo vicioso. Pero a mi entender, quien ama las letras, la palabra y tiene algo para contar, lo hace, ya sea en una columna periodística, un blog, una novela o un “sabio” pensamiento en Twiiter.

En periodismo, al usar la pirámide invertida, se logra de inmediato la atención del lector, con un titular de impacto: “EE.UU. deportará  de inmediato a ciudadanos extranjeros“.  Al leer la noticia, nos enteramos que en efecto, el gobierno de los EE.UU., planea cumplir las promesas de campaña del actual presidente, las deportaciones comenzarán de manera inmediata, una vez que depure el sistema de seguridad social, ya que solo incluirá a los no legales. Notamos que la noticia va bajando de nivel. Y la primera idea de que todo extranjero será deportado, cambia.

Los que aplican este método en sus escritos literarios, toman en cuenta al lector. Es decir, que aquello que se les trasmite primero sea importante, luego se le dará información menos importante, pero siempre de relevancia. Mantener la atención del lector desde el inicio, para que no abandone la lectura.

Lo primero es hacer uso del concepto AAA (Atraer/Atrapar/Agarrar): Siguiendo esa metodología, lo primero que debe impresionar o atraer al lector es el título. Con un contenido que atrape al lector, estimulando sus sentidos, la parte imaginativa; para que una vez busque a través de la lectura la respuesta a esas interrogantes que se ha planteado y, agarre la historia porque necesita seguir leyendo, para buscar la respuesta de lo que esa lectura le ha proporcionado.

¿Cómo podemos usar este método?

Todo parte en la preparación. Sin importar qué estructura le daremos al libro, debemos tomar en cuenta algunos factores importantes. Lo primordial es, ofrecer de entrada la información más importante de la historia. Por ejemplo, un hombre es conducido por el pabellón de la muerte, (quien narra es el propio hombre, narrado en primera persona). El lector sabe que ese hombre está siendo condenado a muerte, pero hasta ese momento, no sabe porque razón y si se justifica o no dicho castigo.

A medida que va avanzando la historia, cada vez que se revele algo, debe darse la información siguiendo el patrón de importancia/relevancia. Por ejemplo, después de ver a ese hombre caminando hacia la sala de inyección letal, él comienza a recordar a una mujer, y hace mención que ella le cambió la vida. En ese punto, el lector volverá a tratar de responder las preguntas: qué (orilló a ese hombre estar en ese lugar), quién (es el muerto, quien es ella), cuándo (ocurrieron los hechos), dónde (ocurrió todo), por qué (las razones para hacerlo) y cómo (llegó hasta ese punto).

¿Porqué no iniciamos con la mujer que le cambió la vida?  Porque nuestro cerebro es hábil para buscar rellenar la información, pensamos en un romance con ella. Sí, aquello puede ser relevante, como que es casada o comprometida; pero no más impactante a que un hombre sea condenado a muerte.

Debemos pensar que la información que se administre a través de la novela, libro o relato, debe tener coherencia entre lo que se ha dicho y aquello que aún no es revelado. Existe otro método de pirámide invertida matemáticamente, en donde se obliga a razonar la imagen y el orden numérico. En otras palabras, aquello que relevemos tiene una razón de estar en ese espacio de la historia, si la colocamos en otro, podría romper la coherencia con lo demás que lo rodea, y en lugar de aclarar dudas, crear un efecto caótico.

pirámide matemática invertida

Cada capítulo (sobre todo el primero), debe contener lo que en periodismo se llama “título atrayente”.  No es en sí mismo un título (como el del libro), sino que los primeros párrafos, sean capaces de atraer al lector, que lo atrapen a continuar la lectura. De esto dependerá si desea o no continuar leyendo, comprar o no comprar para aquellos libros en librería, o esas “muestras” en Internet. Y cuando un libro se ofrece “gratuito”, debe ser de calidad, pese a su precio en cero.

Es quizá por esa razón que no me gustan los fan fictions. La mayoría de las personas (muchos adolescentes) usan un personaje creado y lo vuelcan en sus propias historias. Pero cuando conocemos con anterioridad a un personaje, detectamos esas fallas al texto, muy contrario a lo que hizo un autor original. En mi caso, yo rechazo un libro a veces sin leer la primera página completa. Si no logra captar mi atención en la entrada, dudo mucho que la pasmasidad del primer capítulo cambie a lo largo del relato. (Sí, he pecado de no dar segundas oportunidades, pero he sufrido demasiadas decepciones y perdidas de tiempo en ello; ahora trato de leer al menos ese primer capítulo).

El contenido del libro debe ser coherente y capaz de llenar al lector de entusiasmo por continuar leyendo. El primer capítulo, usualmente, es el introductorio. El autor lo usa para presentar a los personajes más relevantes, dar información en lo que va la historia y dejar interrogantes o argumentos para que el lector decida seguir pasando la página (y no cerrando el libro). El método ejemplifica que, si escribimos un libro de policías, detectives, etc., siempre se arrancará con el caso: sea un muerto, un secuestro o un robo. Cuando leí eso, solo recordé la serie “CSI”, en donde en los primeros cinco minutos ya sabemos qué caso va a resolver el grupo de forenses. Por lo tanto, debemos pensar: qué (ocurre en la historia), quién (o quienes están involucrados), cuándo (ocurren esos acontecimientos), dónde (se lleva a cabo toda la trama), por qué (ocurre el hecho) y cómo (lo hicieron).

Aunque los primeros párrafos del libro son los ganchos para el lector; no significa que solo nos preocuparemos de crear un buen principio. Es importante estructurar la historia. A medida que se va dando información en cada capítulo, deberíamos hacer uso de la pirámide invertida acorde a la historia. Ofrecer un punto elevado, que el lector se haga las preguntas, completamente enganchado porque quiere satisfacer su necesidad de conocimiento. Aunque no respondamos las interrogantes de inmediato, esa necesidad del lector de satisfacer su curiosidad, se de en continuidad en las siguientes páginas.

El método de la pirámide invertida, puede crear confusión en las personas que pueden creer que se trata de únicamente una herramienta de “enganche” con el lector, en el primer capítulo, o primeras escenas de un libro o novela. Para que el método funcione, debe ser estar ligado con la estructura de la historia, y coherente con las escenas de cada capítulo.

Así como el abuso puede ser perjudicial, todos los métodos de escritura no deben ser rígidos. Digamos que usamos el método de la pirámide invertida para cada capítulo, desde el inicio hasta el final. Si hacemos uso de este método, ofreciendo un punto de alta expectativa, en dónde el lector se hace las preguntas de rigor: qué, quien, cuando, dónde, por qué, y cuándo, sin ofrecer un respiro al lector, terminará agotado o abrumado con la información. Recordemos que este método está fundamentado para la nota periodística, en donde una noticia no cubre ni la mitad de una página. Para una novela o libro, debemos considerar acompañar el método, con otras reglas de éxito.

Cuando ya tienes estructurada tu novela, o estás trabajando en esto, debes considerar que los capítulos se componen de una serie de escenas. Cada escena, tiene una estructura básica de: introducción, nudo y desenlace. Si usas el método de la pirámide invertida, no significa que cada escena debe contenerla, puede ser parte del total del capítulo.

Por ejemplo, digamos que escribes un capítulo, durante la introducción de la primera escena, puede aplicar el método de la pirámide invertida, y buscar enganchar al lector con la información más importante y relevante: El asesinato de la empleada doméstica en la casa de la pareja millonaria. En este punto, el lector querrá saber qué ocurrió, quien la mató, cuando tomaron la decisión de eliminarla, dónde la mataron , por qué razones tuvieron para hacerlo y cómo tuvieron esa oportunidad. Aunque ya has lanzado la primicia, aún no hay respuestas. Esas se irán deshilando en los siguientes capítulos. Debes recordar que el lector pese a qué desea saber todo ya, no puedes ofrecerle la respuesta de esas interrogantes. Toda escena debe ser escrita pensando en las razones de ser: reacción o acción.

Si escribes únicamente pensando en “primicias”, estarás metiendo acción en cada escena, y eso fatiga al lector, debes intercalar ambas, entre acción y reacciones. Por ejemplo, la muerte de la empleada (acción) y qué es lo que piensan los familiares de la victima (reacción). En los siguientes capítulos puedes dar respuesta a cada interrogante, no en el orden exacto de dichas preguntas. Puedes alternar acorde a la necesidad de la historia. En este caso, las razones del qué, quién y porqué, no deberían ser reveladas con anticipación, porque cortaría el interés del lector. Se podría dar información del cómo y el cuándo, siguiendo la regla de la pirámide: «Le administraron cianuro en su café de la mañana».  Aquí vuelves a caer en el qué (hizo a ella beberlo), quién (lo colocó), cuándo (lo compraron), dónde (lo compraron), porqué (ese “arma” y no otra) y cómo (sabían que ella tomaría el café y no otra persona).

La idea es crear un balance en la estructura de tu novela. Debes conocer tu historia, qué es lo que deseas contar, quién será el personaje principal, cuándo ocurre la historia, dónde transcurre, porqué ocurren los acontecimientos al personaje y cómo sorteará su destino.

Aunque me ha parecido muy interesante el uso de este sistema, encontré también muchas personas confundidas con él en los comentarios en esos blogs y videos sobre el tema. Recalco de nuevo, es un método que puedes ir aplicando a la estructura total de la historia. Tu novela o libro, será siempre mucho más extenso que una nota periodística, por ende, aplicar el método de la pirámide invertida no es aplicable en exclusiva al primer capítulo o escena a manera de enganche (cómo lo es el método periodístico). Es una ayuda para ir desvelando información importante y relevante dentro de tu historia. Puedes aplicarla en un capítulo y no hacerlo en el siguiente (porque es uno de reacción y no de acción), o entre una y otras escenas. Usa el método cuando consideres que la historia está tornándose “pasiva”. Mantener el interés del lector, es fundamental para que concluya con tu historia y no la abandone a mitad del viaje.

Como dice el refrán, una de cal y otra de arena. Alternar las altas y las bajas en tu historia, para que el lector no sienta que va sobre los rieles de un tren que lo adormece, sino que lo entusiasma tanto como lo puede hacer una montaña rusa…que al llegar al final del camino, sienta la paz de haber terminado el recorrido o desee una segunda vuelta.

Espero que esta entrada te sea de utilidad, te inspire y motive a sacar lo mejor de tí, a que aprendas a dedicarte a esa pasión tan hermosa como son las letras. Siempre digo, que quien ama escribir, no puede dejar de hacerlo. Descubre tu pasión, persigue tus sueños, y nunca pongas en tu boca la expresión: No puedo.

Te invito a que compartas tus experiencias en la caja de comentarios, será genial saber de tí.

Un abrazo y hasta la próxima. ¡Nos leemos!

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3 respuestas a “Pirámide Invertida – Herramienta para escritores

  1. Desconocía esta herramienta narrativa, Karen. Me ha parecido interesante y útil para dar un revolcón al lector, un cambio de ritmo cuando la trama pueda hacerse monótona. A veces pensamos que debemos aumentar la intriga hasta soltar el bombazo al final, cuando el mismo puede estar al principio y atrapar al lector a descubrir el por qué. No recuerdo qué director de cine fue el que dijo que una película debía empezar con un volcán en erupción y seguir a partir de ahí, no es bien bien esta herramienta pero me vino. Un abrazo!!

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